
Después fue la capa de ozono en peligro por los desodorantes, y tampoco.
Ahora esto [del calentamiento global].
Los apocalipsis laicos son más resultones que los sacros.
Yo soy el grito reaccionario, el alarido telúrico de las tierras de España que llora y ensalza sus hijos sacrificados por la Fe y la Patria, y no cederé a las hordas masonas. Porque en estos miserables momentos de decadencia, yo soy la conciencia nacional. Yo, el insobornable paladín de la Tradición y el vengador de la inocente y dulce María Antonieta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario