Yo soy el grito reaccionario, el alarido telúrico de las tierras de España que llora y ensalza sus hijos sacrificados por la Fe y la Patria, y no cederé a las hordas masonas. Porque en estos miserables momentos de decadencia, yo soy la conciencia nacional. Yo, el insobornable paladín de la Tradición y el vengador de la inocente y dulce María Antonieta.

--Malcontent


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viernes, 20 de julio de 2012

Todo es un montaje


ecía Rousseau en el Contrato Social que para garantizar la persona y los bienes del ciudadano había que proceder a “la alienación total de cada asociado, con sus innegables derechos, a toda la comunidad”.

Si cada asociado tiene derechos innegables, ¿cómo puede pretenderse que se alienen?

Respuesta: negándoselos contra derecho. La renuncia de cada uno a su propia seguridad pasa por la renuncia a ejercer la violencia. Para eso está el Estado policial revolucionario, el que según Max Weber es el único que puede ejercer la violencia legítimamente.

La posesión de armas en América no es un peligro para la seguridad ciudadana, es el signo que en USA el Estado no es totalitario; o sea, aquello que la izquierda quiere que sea.

Me explico: La posesión de armas significa que el Contrato Social no se ha producido, es decir, que allí los hombres no se han alienado en beneficio del Estado. Y esto no puede ser ni la izquierda tolerarlo.

Solución: se coge a un chiflado, se le come la olla, se le da una pistola, se le lee a André Breton (“Un acto plenamente surrealista consiste en salir a la calle con una pistola y disparar contra la masa de transeúntes”), y se manda a cometer una masacre. Así se criminaliza la posesión de arma para, en realidad, acabar con la libertad, que es lo que lo que realmente se proponen.

Todo es un montaje.

Malcontent